La magia de los presupuestos
Pues sí, he vuelto a escribir. O a cortar y pegar que, a los efectos, es casi lo mismo.
Hete aquí la maravillosa historia de los presupuestos solicitados por el ayuntamiento de París.
El alcalde de Paris pide cotizaciones para pintar la fachada del Ayuntamiento, y le entregan 3 ofertas (de un español, un alemán y un suizo).
La del suizo asciende a 3 millones de euros, la del alemán a 6 millones, y la del español a 9 millones.
Ante tales diferencias, se entrevista con los ofertantes, por separado, para que justifiquen su presupuesto.
El suizo dice que él usa pintura acrílica para exteriores
en dos capas, y que cuesta 1 millón; en andamios, brochas, equipos y
seguros se va otro millón, y el otro millón restante es la mano de obra.
El alemán justifica su presupuesto diciendo que él es mejor pintor,
que usa pintura de poliuretano con tres capas, cuyo costo asciende a 3
millones. En andamios, otros materiales, equipos y seguros se gastan
otros 2 millones, y el millón restante es la mano de obra.
El último gana la licitación ya que el alcalde asegura que es el presupuesto mejor justificado y resulta ser la del español que en pocas palabras le dijo:
- Mire alcalde, 3 millones son para usted, otros 3 para mí y los 3 restantes se los damos al suizo para que nos pinte la fachada.
Cualquier parecido con lo que ocurra en cualquier otro ayuntamiento o concello es pura coincidencia, naturalmente. Y quien se pique, ajos come. O como dijo Forges:



con este proceder agora entendo algunha das últimas actuacións dos nosos gobernantes municipais
Henrique te honrra o teu recoñecemento da chapuza da rúa do castro e rúa travesa, agora solo falta que devolvades os cartos.