Desvariando sobre la violencia
Hace uno días me sorprendió la noticia sobre una especie de boicot violento, en Galicia, a una persona que iba a dar una conferencia sobre no sé que tema. Como veis suelo ver la vida con vista bastante desenfocada.
Francamente, lo que me llamó la atención fue que ocurriese en Galicia. Ese tipo de escenas suelo asociarlas subconscientemente al independentismo vasco, por ejemplo.
Han pasado unos días y leo someramente las secuelas de la noticia.
En primer lugar, lo único que veo destacable es la “violencia verbal”. Los empellones y similares ocurren inevitablemente cuando un ser humano que insulta se aproxima a un ser humano que va protegido por otros seres humanos. Incluso, aunque no haya seres humanos protegiendo, el propio ser humano blanco de insultos tiende a empujar cuando el ser humano insultador rebasa la “distancia de seguridad”. Es obvio. ¿Habeis visto lo que pasa cuando dos seres humanos que no se conocen se cruzan en algún callejón estrecho? ¿No? Se tiende a apretar el culo. Lo que equivale a adquirir cierta tensión muscular.
Si uno de los seres humanos parece manifiestamente hostil el grado de tensión se acerca al pánico e, inevitablemente, hay movimientos de defensa.
En resumen, me parece que la noticia se exagera por todos los lados. O se tergirversa de forma perversa (por todas las bandas) Lo cual no quita que las provocaciones verbales den la sensación de manifestar no sólo desacuerdo sino hostilidad e intolerancia rayana en tendencias dictatoriales, fanáticas e inquisitoriales.
Y ahora, ya que estoy puesto, en contra de mis santas costumbres, escribiré un pseudo-ensayo sobre la violencia. Pero, para librar de la visión de tal desatino a quien no le apetezca siquiera echarle un somero vistazo… será necesario realizar una pequeña acción:
Básicamente la violencia, en general, es un instinto primario que surge de las regiones profundas del cerebro. El llamado cerebro reptiliano. Sin duda, es un mecanismo de defensa que en todos los animales tiene un sentido lógico.
El insuficiente desarrollo de la corteza cerebral hace que en las etapas infantiles del desarrollo la frustración se exprese en forma de violencia. Primero llanto incontrolable, más tarde pataletas y violencia física y verbal.
El desarrollo de la corteza cerebral nos va dotando de otros medios para enfrentarnos a la frustración y, especialmente, para conseguir nuestros objetivos. En algunos casos, también, para justificar la violencia. Lo cierto es que la corteza cerebral puede desarrollarse con un mapeado neuronal de casi infinito diseño.
Por eso, los seres humanos, podemos justificar casi cualquier actitud imaginable.
Así que la dialéctica razonativa utilizada para convencer a un contendiente ideológico suele estar abocada al fracaso. Porque el mismo mecanismo razonativo puede ser aplicado con la misma coherencia a defender la tesis opuesta. Imagínese el lector los ejemplos que quiera.
Por tanto sólo puedo hablar de la violencia en términos prácticos. Violencia útil o violencia inútil. La utilidad o inutilidad de la misma vendrá determinada por su capacidad para facilitar la consecución de los objetivos que la motivan. Si ninguna consideración moral.
Así, es obvio que la violencia expresada por un ladrón de domicilios es útil para la consecución del objetivo inmediato, que es robar (aunque, en algunas ocasiones, se obtenga una respuesta violenta mayor).
La violencia contra la pareja sentimental es totalmente inútil para el objetivo de conservar el amor (aunque, en algunas casos, exista un receptor masoquista).
Para no expandirme por los cerros del Mesón do Vento usaré el tema noticiable que funda este artículo como muestra analítica.
¿Es la violencia útil o inútil para el objetivo de conseguir la independencia de un territorio o de un gobierno?
No vale expresar un concepto moral. Ni tampoco considerar que el independentismo sea un objetivo condenable. De hecho, en el marco de la libertad de expresión, es totalmente lícito. Las situaciones que sean interpretadas como opresión por cada ser humano o cada colectivo pertenecen al terreno de las vivencias íntimas. No son fácilmente objetivables y, por tanto, no pueden (no deben) ser agredidas.
Tenemos ejemplos históricos de violencia con resultados aparentemente positivos: la revolución francesa, la revolución independentista de Simón Bolívar…
En la primera se libera a un teritorio de los excesos de una monarquía. Bueno, en la segunda también.
El primer problema se plantea al pensar si quienes utilizan medios violentos serán capaces, una vez que pasen a gobernar, de transformarlos en tolerancia y libertad. Y, por tanto, bienestar y calidad de vida para el pueblo gobernado. Desgraciadamente la historia nos invita a ser escépticos. China, Korea, la antigua URSS, la extinta Alemania del Este, el Chile de Pinochet, la dictadura militar Argentina, la España de Franco… [complete usted la lista si lo desea].
Ahora bien, como ejemplo de que la dialéctica razonativa es una auténtica navaja suiza véanse éstos:
- ¿Por qué tiene que ser mala una dictadura?
- Algunas obras del gobierno militar de Pinochet. + Tribuna. (Fundación Augusto Pinochet)
¡Internet es grande! Nos permite demostrar de forma incuestionable la teoría de Sof sobre la multidireccionalidad de la dialéctica razonativa :-)
Busques lo que busques siempre encontrarás argumentos.
Los motivos de las revoluciones violentas suelen ser encomiables. Los resultados, muchas veces, cuestionables. Personalmente no me gustaría vivir en la mayoría de esos países que se han liberado de algo mediante la violencia. Prefiero algunas islas remotas gobernadas por reyezuelos tribales antes que desfilar uniformado ante la efigie de un megadictador, una oligarquía ideológicamente comprometida, agitar banderitas, hacer signos con las manos, cantar himnos, tragar con imposiciones ideológicas (sean políticas, religiosas o solisombra) y/o patriotismos exigidos bajo pena capital.
El segundo problema viene derivado de la inteligencia que pueda encontrarse detrás de la violencia. Las revoluciones citadas más arriba (la francesa y la liderada por Simón Bolívar) consiguieron objetivos porque una gran cantidad de seres humanos participaron en ellas.
Cuando los violentos son minoría evidente el uso de la violencia, lejos de conseguir adeptos, tiende a generar rechazo. Siempre hay pequeñas excepciones que son las que mantienen la minoría. En la etapa adolescente nos fascina integrarnos en un grupo. Y si es un grupo “revolucionario” nos sentimos más exclusivos. Hay quien se siente exclusivo vistiendo de Prada y quien se siente exclusivo quemando contenedores de basura. En ambos casos, como se ve fácilmente, hay una estética tribal, una uniformidad que nos identifica con el rebaño grupo.
Sólos nos sentimos asustados. Por eso un grupo con tendencias fanáticas se junta para excitarse. Una vez excitados se lanzan a acciones más o menos violentas (físicas, verbales, de auto-afirmación…). Esto proporciona una sensación de exclusividad o de “realización”. Freud diría que se trata de personas atascadas en la “fase anal del desarrollo”. Precisan un grupo con el que mimetizarse y excitarse, apoyarse mutuamente y defender violentamente el “orden” en el que se han integrado y atrincherado.
Así, creamos un nuevo ramal en el argumento. Si el grupo violento tiene una suficiente masa crítica tiene posibilidades de cumplir su objetivo. Si se expresa violentamente desde la minoría conseguirá un rechazo progresivamente aumentado de la mayoría (la mayoría incluye todos los subconjuntos posibles que no interseccionen con el grupo violento).
Lo cual nos lleva a un posible objetivo oculto de un grupo minoritario violento. Reforzar su posición “anal” a base de conseguir un rechazo del conjunto mayoritario. Sentirse mártires de una causa produce una borrachera de endorfinas y cohesiona más al grupo. Es algo que hacemos desde pequeños: nuestros padres no nos comprenden, los profesores nos tienen manía, la sociedad es una mierda, somos los pioneros de un mundo mejor… todo eso, en el fondo, nos resulta enormemente satisfactorio, nos auto-reafirma y nos hace sentir que, finalmente, “somos algo”. Es muy compleja la psiquis humana, evidentemente.
Lo que está claro es que la violencia desde la minoría esboza claramente una falta de inteligencia para la obtención de objetivos o bien que los verdaderos objetivos permanecen ocultos entre los profundos pliegues del cerebro primitivo e inconclusas fases de desarrollo. Bueno, vale incluso una tercera teoría: la manipulación del grupo por parte de otro que sí sabe lo que desea conseguir. De ahí hasta otras más elaboradas teorías de la conspiración… todo es posible.
Lo cierto es que la violencia para conseguir objetivos ideológicos, religiosos o políticos (tanto monta) desde la minoría se opone frontalmente a la consecución de esos objetivos.
Pongamos un ejemplo de ideología independentista no violenta: el liderado por Ghandi frente a la dominación inglesa de la India. La “resistencia pasiva” de hecho es un acto sumamente violento contra el poder establecido. Pero sólo es posible cuando media inteligencia suficiente como para convencer a una mayoría.
En resumen, la violencia parece que ha resultado útil (en cuanto a objetivos) en los casos en los que previamente ha habido inteligencia suficiente como para desarrollar una estrategia que convenciese a una mayoría para pasar a la acción.
Podría difundirse fácilmente la estrategia de, por ejemplo, no comprar productos de empresas “extranjeras” o, más simple aún, no votar al partido que sustenta el poder opresor. Cosas que, de producirse, serían más rentables y contundentes que otras acciones violentas.
Pero, para lo anterior, haría falta una estrategia, un método, una inteligencia y una energía mantenida a lo largo de un tiempo. Todo con el fin de hacer ver a los supuestos oprimidos la necesidad de la acción y así alcanzar una masa crítica. Si el poder opresor reacciona con violencia entonces la respuesta violenta entra dentro del terreno de lo probablemente útil de cara al objetivo propuesto… porque ya se ha alcanzado una masa crítica. Parece sencillo. De hecho, así han triunfado algunas revoluciones.
Así que deduzco que los grupos violentos desde su minoría carecen de inteligencia.
Es más fácil reunirse, auto-afirmarse y excitarse en grupo para luego salir a insultar (da igual decir fascista que rojo de mierda), quemar autobuses, pegar un tiro en la sien, poner una bomba o cualquier otro acto violento… que hacer uso de la inteligencia.
Todo eso no hace más que obstaculizar la obtención de objetivos. Porque ¿no parece más inteligente crecer para alcanzar un cierto tamaño que permita negociar con el poder?
Salvo que (empiezo a desvariar preocupantemente) los grupos violentos los mantengan otros grupos mayoritarios que manejan los hilos del poder precisamente para eso… para que se retrasen los objetivos o se puedan conseguir, de tapadillo, otros. ¡No puede ser! Eso significaría que los violentos minoritarios serían marionetas a dos bandas: una interna, víctimas de una grave dificultad para la expresión de la inteligencia; y otra externa, víctimas de una manipulación digna de un bestseller.
Algún día tengo que plantearme seriamente escribir novelas.
Invítame a un café

mmmmmmmmmm……la parte que comentas que una mayoría sustenta ,alienta o manipula movimientos minoritarios violentos para que su fines (generalmente opuesto a lo que persigue esa minoría ) se lleven a cabo. Ha pasado en numerosas ocasiones de la historia. Más de una vez un gobierno (incluso antes de la democracia) ha permitido el estallido de la violencia por lo mucho que le convenía cara a justificar sus fines. Generalmente violentos también y en gran escala….> que sufría ( según el) la violencia de los polacos …..
Las cruzadas sirvieron para pagar el ansia de tierras y riquezas que muchos nobles y reyezuelos de segunda de la Europa de la época. Poco importaban al fin los lugares santos y la seguridad de lo peregrinos.
Perl Harbour se permitió atacar por los japoneses para justificar la entrada de EE. UU en la segunda guerra mundial (no lo dudéis por eso no había un solo portaaviones en puerto y tan solo unos destructores cuyo valor estratégico eras nulo…)
El asesinato de un noble (el cual le importaba un bledo a las superpotencias) fue el detonante de la primera guerra mundial.
Hitler invadió Polonia para garantizar la seguridad de la <
Y quizás, quizás a los partidos nacionales de la España de hoy les interesa la violencia nacionalista que generan unos pocos, para deslegitimar las reclamaciones nacionalistas de otros muchos que llevadas en el ámbito de la democracia y de forma pacífica, tiene toda la validez que un pueblo les quiera dar, ( el día que sean la mayoría de ese pueblo claro)….algo que puede no interesar a todos….la cosa es peliaguda. :roll:
Por cierto anímate con lo del libro… :razz: