A propósito de la vacas locas
De vez en cuando salta la alarma respeto al mal de las vacas locas (técnicamente enfermedad de Creutzfeldt-Jakob).
Ahora los ganaderos deben estar temblando ante un posible repunte de la crisis.
El personal más asustadizo tiende a huir de la vaca y a refugiarse en el cerdo, el cordero, el pollo, el conejo o, incluso, los vegetales.
En su momento este espinoso asunto sirvió para promover cierta crítica respecto a la forma en que se cría y alimenta el ganado destinado al consumo humano.
Fue la parte positiva del asunto.
Pero falta mucho más.
He visto caballos de carreras cuya alimentación era más escrupulosamente cuidada que la destinada a los hijos del propietario.
Con esto quiero decir que inevitablemente tendremos que pensar más en el proceso que sigue un alimento desde sus más primordiales orígenes.
Personalmente, en casa, sólo consumo carne con certificación biológica. Lo que no significa que mis escrúpulos me impidan visitar frecuentemente restaurantes y casas particulares con singular deleite.
Pero desde hace unos años sólo compro carne ecológica.
No pretendo vivir más. Tan solo aspiro a que, en lo posible, ese trozo de vida que me toque no esté cualitativamente mermado por desgracias evitables.
Me fio poco de la industria del pienso. Me fastidia tomar antibióticos que no necesito. Me molesta que un filete encoja notoriamente en la sartén. Me gustaría no tener más hormonas que las que mi cuerpo fabrique por sus propios medios. Quiero intoxicarme con sustancias que haya escogido voluntariamente.
Y eso, por el momento, me lo garantiza la carne ecológica.
Carne que consigo a precios prácticamente iguales a la no ecológica en una carnicería que hay en el piso superior de la plaza de Lugo, en A Coruña. Puesto que identificareis fácilmente.
Mañana se inagura el Eroski Center en Betanzos. No tengo grandes esperanzas de que apuesten o le concedan algún pequeño espacio a lo ecológico. Pero iré a comprobarlo, claro.
Otro día os cuento dónde hago el resto de mis compras ecológicas.
ALGO MAS:
- Xatogal, una cooperativa de ganadería ecológica gallega.
- El renacer de la carne ecológica.
Invítame a un café

En el eroski seguramente tengan una sección para comida ecológica, comercio justo y demás… todo un lavado de imagen porque los animales seguiran recibiendo el mismo trato, los proveedores sufriran para cumplir los exigentes plazos de tiempo y coste mínimo, los productos recorreran kilómetros para llegar al comercio… aparte de los puestos de trabajo ,que por uno que se cree ( y en que condiciones precarias será!) se iran dos mas del comercio local. Lo que propones de comercio local y cooperativas, sin duda la opción mas sensata, ojala consigamos variar nuestros habitos sino acabaremos mal también en el aspecto de la comida.
Saludos!