16 Dic2009
Graciosa y tierna frasecilla abundante en los tebeos de “aquellos” tiempos. Podría escoger otra (tal como “me parto la caja” o, directamente, “me escarallo de risa”) contemplando la rotunda y manifiesta incertidumbre de los dos baules de Verona aparcados en el Cantón. Pero valga la del título, por simpática y pertinente.
Tienen cara los italianos baules de sospechar la ruina que les viene encima. Se les ve apáticos y desconfiados.
Saben que no pueden quedarse ahí para los restos. Y saben que están lejos de su querida patria. De su Verona natal. Esa maravillosa y cándida tierra que sigue creyendo a pies juntillas en un Jesusito rubito y de ojos azules. Tal vez, de paso, en la supremacía del hombre blanco.
Ahí queda la foto de la inauguración, en la que cada carita refleja un mundo distinto. De izquierda a derecha:
1.- Mª de la Esperanza Sánchez Varela, concejala de mujer, infancia y familia. Feliz y flipando en colores porque está inaugurando y saliendo en la foto a la par que piensa “qué cosa tan acojonante”.
2.- Mª Dolores Faraldo Botana, alcaldesa. Ole los baules de Verona, con “dos cojones”.
3.- La mujer del que sigue, supongo. Con cara de me importan “dos cojones” los baules de Verona, Betanzos y la madre que lo parió [ACTUALIZADO: para mondarse mi suposición, que ya me extrañaba. Se trata de la presidenta de ACEBE.CCA, Antonia Anido Díaz, invitada probablemente por la "dimensión comercial do asunto" según la amable aclaración de Xabier López en los comentarios. Digamos entonces: hierática, cojonuda y majestuosamente distante. En mi descargo, si se puede, diré que ni soy periodista, ni estuve presente ni me pagan por hacer de bufón de la corte y que si éste fuera mi trabajo ya procuraría dar la brasa a todos los asistentes para tener una clara composición de lugar. Actúo únicamente como una mosca cojonera más del pueblo llano, disfrutador y sufridor a la vez de estos asuntos que bien podrían transformarse en una nueva comedia dirigida por Alber Ponte].
4.- El señor que a ningún periodista parece importarle quién es. La Opinión sostiene que es el “Vicecónsul de Verona” con lo cual, ya lo adelanto, el/la periodista que cubrió el evento también se cubre de gloria mientras se gana el sueldo escribiendo lo primero que su entendimiento es capaz de pillar. La Voz se aproxima un poco más concediéndole el título de Vicecónsul de Italia en Galicia. Pues no, error… Francesco Milani (que no Milano) se gana los euros o lo que sea como “Corresponsal Consular Honorario en A Coruña”, que no tiene Consulado ni Viceconsulado sino Agencia Consular.
Despejadas las dudas sobre el nivelazo documental de los corresponsales en Betanzos de dichos periódicos, proseguimos… nuestro ya amigo Francisco Milani ahí está, aguantando el tipo acojonantemente.
Manifiesta que Betanzos es el único lugar del mundo que ha importado los famosos baules de Verona. Lo que no me extraña porque al resto del mundo seguramente no le interesa algo tan voluminoso, tan caro y tan poco práctico a la par que feo una vez que lo sacas de su contexto en la plaza Erbe de Verona.
5.- Francisco Javier De La Fuente Lago, concejal delegado en comunicaciones y relaciones vecinales (dice la web del Concello). Pensando en cómo salvar sus “cojones” de la ruína política que se entrevé por las ranuras de los baúles de Verona y otras grietas que abundan en Betanzos.
Viendo lo que hay es fácil profetizar:
- Nadie va a saber dónde meter los dichosos baules. La única opción es donde está el tiovivo o mandarlos a que se pudran a los almacenes de la feria del ganado. Recordemos que sólo pueden moverse con una grúa y un buen camión.
- Nadie va a querer usarlos por engorrosos y porque apuesto a que la gente del mercadillo se va a sentir ridícula dentro de uno de esos baules.
- Los mercados galegos son como son y la gente está cómoda así. Todo intento de transformarlos en un mercado veronés, serbio, alemán, francés, sueco u otra pijada semejante es perder el tiempo e ir en contra del sentido común.
Así que, si no se nos pudren antes, ya tenemos dos baules de Verona para la Feria Medieval. Ocasión en la que pasarán totalmente desapercibidos los baúles y los muchos miles de euros “mondos y lirondos” que nos han costado a todos.
Así que nos mondamos todos. O directamente nos han mondando. Como dicen en Italia: ¡mondo cane!
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