Se acaba de inagurar el Eroski Center de Betanzos. Es absolutamente decepcionante.
Resulta ser un supermercado más. No aporta nada nuevo. Ya no me refiero a que hubieran apostado algo por la agricultura ecológica. Es que ni siquiera tiene un selección de productos mínimamente atrayente. Es más, resulta absurdamente incompleta en muchos tipos de productos. No voy a poner ejemplos. Que se dejen de coñas y me contraten como jefe de compras si tienen iniciativa.
Está planteado de la forma más conservadora posible. O sea, que lo único que van a conseguir es trocear aún más el pastel. Ahora tendrán que vivir de lo mismo el Gadis, el Día y éste Eroski descafeinado.
El Lidl lo meto en un saco aparte. Va a su bola porque tiene una personalidad propia. Discutible, como todas las personalidades, pero propia, al fin y al cabo.
Lo único que es destacable del Eroski es su fachada roja.
Hoy, causaba cierta impresión la cantidad de personal. Una cajera y otra guardando las cosas en bolsas. Me recordaba a muchos supermercados latinoamericanos en dónde no sólo te llenan las bolsas sino que te las llevan hasta el coche a cambio de una propina. Pero eso, en Eroski, desaparecerá en unos días… cuando el estresado personal pueda volver a su jornada normal.
En fin, falta valor para innovar.
Una pena.
CURIOSIDAD: ¿Habeis visto el plano de Betanzos que aparece en sus folletos? Es un plano de un supuesto futuro. Hay calles y puentes sobre el Mendo que aún no existen.
Ahora los ganaderos deben estar temblando ante un posible repunte de la crisis.
El personal más asustadizo tiende a huir de la vaca y a refugiarse en el cerdo, el cordero, el pollo, el conejo o, incluso, los vegetales.
En su momento este espinoso asunto sirvió para promover cierta crítica respecto a la forma en que se cría y alimenta el ganado destinado al consumo humano.
Fue la parte positiva del asunto.
Pero falta mucho más.
He visto caballos de carreras cuya alimentación era más escrupulosamente cuidada que la destinada a los hijos del propietario.
Con esto quiero decir que inevitablemente tendremos que pensar más en el proceso que sigue un alimento desde sus más primordiales orígenes.
Personalmente, en casa, sólo consumo carne con certificación biológica. Lo que no significa que mis escrúpulos me impidan visitar frecuentemente restaurantes y casas particulares con singular deleite.
Pero desde hace unos años sólo compro carne ecológica.
No pretendo vivir más. Tan solo aspiro a que, en lo posible, ese trozo de vida que me toque no esté cualitativamente mermado por desgracias evitables.
Me fio poco de la industria del pienso. Me fastidia tomar antibióticos que no necesito. Me molesta que un filete encoja notoriamente en la sartén. Me gustaría no tener más hormonas que las que mi cuerpo fabrique por sus propios medios. Quiero intoxicarme con sustancias que haya escogido voluntariamente.
Y eso, por el momento, me lo garantiza la carne ecológica.
Carne que consigo a precios prácticamente iguales a la no ecológica en una carnicería que hay en el piso superior de la plaza de Lugo, en A Coruña. Puesto que identificareis fácilmente.
Mañana se inagura el Eroski Center en Betanzos. No tengo grandes esperanzas de que apuesten o le concedan algún pequeño espacio a lo ecológico. Pero iré a comprobarlo, claro.
Otro día os cuento dónde hago el resto de mis compras ecológicas.
Escrito el día 7 de Abril de 2008 a las 6:02 pm ~
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Etiquetas: comercio local
¿Por qué no? Los Madelman eran cojonudos. Y todavía viven, agazapados en sitios tan especiales como EL DESVAN DE ANDREA.
En todo caso, sepas o no lo que es un Madelman, el Desván de Andrea te ofrece la oportunidad de encontrar auténticas maravillas a precios de risa.
Libros, muchos libros y sorprendentemente buenos. No sólo esas ediciones que parece que las hacen para las tiendas y tenderetes de segunda mano. Auténticos buenos libros y colecciones extraordinarias, obras completas, novelas, ensayos, clásicos, cuentos…
Una sección de infantil fuera de serie… para que tus nenes no tengan excusa a la hora de iniciarse en la lectura y el amor por los libros.
Cómics… muchos cómics. Un género maravilloso que es obligatorio redescubrir. ¡Date el gustazo! Más baratos que un café en los soportales.
Películas… se venden y se cambian. ¿Para qué andar quemando Pc? Aquí tienes muchas y muy interesantes.
Marcial Lafuente Estefanía (ese gran escritor) también vive aquí. Y Corín Tellado y much@s más. También se cambian y se venden. Estamos hablando de céntimos (esa unidad monetaria que también existe por debajo de la unidad de euro).
Juguetes, curiosidades auténticamente curiosas. Un sinfín de maravillas colonizan el Desván de Andrea.
Acércate, mira, flipa y llévate algo.
Probablemente conseguirás ser un poco más feliz.
Hacía falta una tienda así en Betanzos.
Ahora, cualquiera que pase por aquí tiene una excusa más para parar en Betanzos.
Hay muchas razones.
Pero el Desván de Andrea (¡que los dioses guarden muchos años!) es una de ellas. Y no la menos importante.
Es muy pequeñita todavía porque, francamente, en los últimos meses paro poco por aquí. Incluso estoy haciendo experimentos raros, como el vivir sin teléfono móvil. Lo cual también excluye la cámara fotográfica asociada.
Por otra parte, mi natural pereza me ha impedido averiguar aún cual es el quiosco de Estre y Mari, que es el favorito de Vero. Espero que me de algún dato más, por ejemplo su ubicación.
Se admiten recomendaciones, que serán cumplidamente examinadas. Importante aportar razones desarrollando la recomendación.
Escrito el día 19 de Febrero de 2008 a las 4:44 pm ~
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Etiquetas: ecología
Pareciera un producto de teletienda para insomnes. Una eco trola. Una chorrada, vamos.
Pero, hete aquí que la tengo. Y, puedo afirmar, que es la segunda de mis compras estrella de este año (la primera es la Roomba).
Se trata de una bola de goma con agujeritos llena de piedritas cerámicas o zeolitas. Se introduce en la lavadora con la ropa sucia y la ponemos en marcha. Cuando termina el programa de lavado sale la ropa limpia. ¿Cuál es la diferencia? Que no pongo detergente ni suavizante.
¿Milagro? No. Algo tan simple como que las piedritas en cuestión imitan parte de las funciones químicas del detergente y el suavizante pero por otros medios. Luego hay explicaciones y teorías más discutibles pero no voy a entrar en ellas. Cabe, incluso, que las lavadoras sean susceptibles al efecto placebo.
La bola tiene un aspecto friki, lo cual también la hace divertida. Que no todo tiene porque ser tan serio, ni siquiera el lavado de la ropa.
Lo cierto es que sale la ropa limpia y suave. También es verdad que si la ropa está especialmente sucia conviene añadir algo de detergente. Algo así como la quinta parte de la dosis habitual. O, si te gusta la ropa con algún olor, algo de suavizante.
Otra cuestión es que, para lo que es en sí misma, la bola es cara. Unos 39 euros. Ahora bien, pasando de pensar en el interesante negocio del distribuidor (Irisana) y centrándonos en el tema ahorro, la cosa se equilibra.
Suponiendo un tambor de detergente mensual + suavizante y calculando un gasto medio de 8 euritos, la bola se amortiza en 5 meses. La duración aproximada de la bola se estima (a razón de un lavado diario) en 3 años. Si añadimos molestias de desplazamiento y engorro de cargar con el detergente y, especialmente, gasto indirecto producido por la contaminación del agua con detergente y suavizante… la cosa está más clara.
Salvando, claro está, la barrera del escepticismo inicial al cambiar 39 euros por una bola de goma llena de piedritas cerámicas.
Para mi vale la pena. Aunque jugaba con ventaja. Hace muchos años tuve unas similares (en este caso eran tres bolas algo más pequeñas) y estuve muy contento con ellas. Luego, durante años no las encontré por ningún sitio. Llegué a pensar que la Unión de Fabricantes de Detergentes le habría roto las piernas al fabricante o algo así
El caso es que ahora es fácil encontrarlas en cualquier tienda de productos ecológicos, herboristerías y similares.
La mía la compré en mi proveedora oficial de productos ecológicos: Horta + Sá - Rúa Alcalde Pérez Ardá, 26 baixo esq. - 15009 A Coruña / Tel. 981 285 021