Un bosque de zanahorias en la terraza
Este año las zanahorias (en maceta) se me están dando bien. Están enormes, al menos en lo que a su parte aérea se refiere. Pronto comprobaré si la parte más interesante se corresponde con lo hermoso de las hojas.
Si todo va bien espero sacar, al menos, un par de kilos.
Lo que no está nada mal para la poca atención que le dedico al “huerto”.
El año pasado tuve la curiosa presencia de mosca blanca.
Así que me dediqué a cortar casi a ras algunas plantas y me olvidé del tema.
Actualmente no se ve ni una.
Casi estoy convencido de que las plagas, cuanto menos caso les hagas, más rápido desaparecen.
Lo cual puede ser razonablemente cierto si hablamos de una superficie con una amplia variedad de plantas. En los grandes monocultivos supongo que todo es más difícil.
He puesto muchas plantas aromáticas. Tengo romero, tomillo, tomillo limón, laurel, orégano, lavanda, helicriso (también llamada hierba del curry), melisa, hierba luisa, salvia y ruda.
Todas están prosperando alegremente.
La rúcula la dejé florecer y estoy a punto de recoger un montón de vainas llenas de semillas. Parte de ellas las usaré para germinar y ventilármelas en ensaladas.
En otra jardinera puse hace meses un montón de semillas de frambuesa silvestre y actualmente están las plantillas que se salen. Supongo que demasiado juntas pero no importa porque abonándolas un poco con cierta frecuencia crecen generosamente. Eso si, tendré que esperar al otoño para degustarlas.
Por otra parte tengo 25 24 lechugas como 24 soles. Lo que da para mucho teniendo en cuenta que voy cortando hojas según las voy a usar.
Luego está el perejil, que finalmente parece que se consolida.
Y el cilantro que, como es anual o algo así, se espera que rebrote de nuevo. O no, vaya usted a saber. Pero es una hierba apreciable cuando te acostumbras a ella en algunos platos incluidos los bocadillos de lo que sea (reminiscencia de mis viajes por todo lo largo y ancho de América).
Y varios experimentos más: cardo mariano (me hizo gracia), hierba stellaria y un par de cosas de las que no recuerdo el nombre.
Un ecosistema variopinto en un espacio de 8 metros cuadrados. Ha llegado a un punto en que se regula solo. Por ejemplo, en una jardinera salió un montón de alfalfa (sabe dios de dónde vino). Lo cierto es que la tierra era bastante mala pero después del trabajo gratis de la alfalfa ha quedado una tierra fabulosa.
Lo que quiere decir, sin duda, que muchas plantas que nos afanamos en eliminar son buenas para la tierra y la mejoran.
Y llegados a este punto: ¿a alguien le interesa el rollazo que me estoy marcando en este artículo?
NOTA.- hace 8 meses escribí algo sobre este mi particular balcón aquí: Cultivar en un balcón o terraza con excelente rendimiento. Entonces estaba muy optimista y me dio por ponerme didáctico. Ahora casi diría: siembra lo que quieras, siembra variado y deja que la naturaleza siga su curso.
Invítame a un café
Tras una larga (larguísima) gestación… ha brotado de repente la nueva
Los domingos no suelo estar muy despejado hasta las tres o las cuatro de la tarde.
