HORA EXACTA en Galicia (por el momento):
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Mirando el ombligo
Escrito el día 14 de Marzo de 2008 a las 3:05 am ~ Archivado en: Desvaríos

OmbligoMirar el ombligo (el propio) es sinónimo de pasividad, introspección o, simplemente, pereza.

¿Es el centro del cuerpo? Aproximadamente.

Lo que parece claro es que el ombligo es una paradoja: tan inútil y tan importante.

Símbolo del centro de todo y, al mismo tiempo, tan sin substancia.

Alguna vez fue algo. Ahora es como nada.

Así también la introspección, la meditación, la reflexión, el mirar para adentro… es nada. Y, sin embargo, es importante.

Muchos se han quedado en discutir aspectos triviales. ¿Tenían Adán y Eva ombligo?

O misterios más cercanos: ¿es el ombligo un autogenerador de pelusas? ¿De dónde sale la pelusa del ombligo?

Mirar el ombligo es necesario. Es volver la vista al útero primordial. A la ingravidez. Al silencio mecido por ecos lejanos. A la calidez vacua y tranquila. A nuestro centro.

Creo sinceramente que la salud mental es directamente proporcional a la cantidad de veces que uno se mira el ombligo a lo largo de su vida.

Pd.- Cuidando celosamente mi salud mental suelo mirarme el ombligo a menudo. Así que últimamente sólo he hecho un par de chapucillas por aquí: arreglar el sitio del tiempo en Betanzos y algunos de los enlaces a horarios de autobuses. Ah, y esta tontería del ombligo.


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Desvariando sobre la violencia
Escrito el día 17 de Febrero de 2008 a las 6:19 pm ~ Archivado en: Desvaríos

¿Violencia inteligente?Hace uno días me sorprendió la noticia sobre una especie de boicot violento, en Galicia, a una persona que iba a dar una conferencia sobre no sé que tema. Como veis suelo ver la vida con vista bastante desenfocada.

Francamente, lo que me llamó la atención fue que ocurriese en Galicia. Ese tipo de escenas suelo asociarlas subconscientemente al independentismo vasco, por ejemplo.

Han pasado unos días y leo someramente las secuelas de la noticia.

En primer lugar, lo único que veo destacable es la “violencia verbal”. Los empellones y similares ocurren inevitablemente cuando un ser humano que insulta se aproxima a un ser humano que va protegido por otros seres humanos. Incluso, aunque no haya seres humanos protegiendo, el propio ser humano blanco de insultos tiende a empujar cuando el ser humano insultador rebasa la “distancia de seguridad”. Es obvio. ¿Habeis visto lo que pasa cuando dos seres humanos que no se conocen se cruzan en algún callejón estrecho? ¿No? Se tiende a apretar el culo. Lo que equivale a adquirir cierta tensión muscular.

Si uno de los seres humanos parece manifiestamente hostil el grado de tensión se acerca al pánico e, inevitablemente, hay movimientos de defensa.

En resumen, me parece que la noticia se exagera por todos los lados. O se tergirversa de forma perversa (por todas las bandas) Lo cual no quita que las provocaciones verbales den la sensación de manifestar no sólo desacuerdo sino hostilidad e intolerancia rayana en tendencias dictatoriales, fanáticas e inquisitoriales.

Y ahora, ya que estoy puesto, en contra de mis santas costumbres, escribiré un pseudo-ensayo sobre la violencia. Pero, para librar de la visión de tal desatino a quien no le apetezca siquiera echarle un somero vistazo… será necesario realizar una pequeña acción:

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Manual de supervivencia del comercio local (I)
Escrito el día 12 de Diciembre de 2007 a las 1:33 pm ~ Archivado en: Desvaríos, General, Sociedad
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Feria de BetanzosEsto no va a ser la purga de Benito.

Pero, al menos, pretende ser una reflexión previa para elaborar una fórmula magistral.

Para quien prefiera pensar y crear mejor que lamentarse y llorar.

De entrada parto de la premisa de que es deseable para una comunidad que posea un comercio local pujante.

Lo es en todos los aspectos: económico, social e, incluso, desde el punto de vista nutricional (mucho más saludables los productos frescos, de temporada y de la zona).

Otra cosa: los deseos de los comerciantes locales pueden entrar en contradicción con los deseos de los consumidores. Los comerciantes quieren vender para lo cual desean que la gente de la zona compre en sus comercios. Los consumidores quieren comprar (si es posible en la zona, por comodidad más que nada) pero también quieren buenos precios, buena calidad y buen servicio (por este orden).

¿Puede ofrecer todo eso el comercio local?. Porque si es así, no hay más que hablar.

Analicémoslo con ejemplos concretos (sin orden ni concierto)…

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A vueltas con la tortilla
Escrito el día 19 de Octubre de 2007 a las 12:55 am ~ Archivado en: Desvaríos
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Deliciosa tortilla de Betanzos

Acabo de cerrar la encuesta. Se mantuvo casi perfectamente equilibrada entre los que piensan que es una idea interesante y los que opinan que es una tontería. Como veis finalmente ganó lo de la tontería por un pequeño margen.

Lo que quiere decir que es posible que algo más de la mitad de las personas que piensan algo se decanten por lo de que es una tontería.

Y, aunque sea un dato relativamente poco fiable sí que invita claramente a la reflexión.

Como aportación personal diría que, puestos a hacer una fiesta gastronómica más ¿por qué no hacer la Fiesta Gastronómica de Betanzos?

Es obvio que la de la tortilla sólo sirve (y eso vagamente) para promocionar algo los restaurantes que participan. Y digo “algo” porque sólo pueden mostrar sus cualidades haciendo tortilla.

Una Fiesta Gastronómica de Betanzos serviría, al menos, para que pudieran desplegar sus mejores galas.

La Fiesta Gastronómica de Betanzos permitiría a los restaurantes participantes ofrecer sus creaciones hechas principalmente con productos de Betanzos y comarca.

Lo cual permite integrar también la del vino y todo lo que se quiera.

¿No resultaría ligeramente más interesante?

Bueno, que me apetecía comentar.

Pd.- Para compensar o acabar de rematar el detalle de mal gusto que he tenido poniendo el cartel publicitario con el que comienza este artículo y, por otra parte, evitar que alguien caiga en la tentación de pensar que soy un tipo serio en el que se puede confiar, aquí va otro:

Auténtico cerdo ibérico


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La vida es juego
Escrito el día 20 de Junio de 2007 a las 7:23 pm ~ Archivado en: Desvaríos
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[Advertencia: lo que sigue es un tocho pseudofilosófico de no te menees. De todas formas, como no es una arenga política es improbable que sea leido excepto por los cuatro amiguetes que me soportan pacientemente]

La vida es juegoAlguien duda de que Betanzos es un remanso de paz. Para mi lo es. Para otros no. ¿Cuál es la diferencia?

Entiendo que cada cual vive su juego.

La vida es juego.

También es sueño.

Y cada uno sueña lo que quiere o puede.

Los juegos son interesantes. A mi no me interesa la especulación inmobiliaria. Y, sin embargo, uno de mis juegos favoritos es el Monopoly. Con él doy rienda suelta al especulador que hay en mi, en el transfondo de mi subconsciente. El se divierte, yo me divierto. A veces gano (la mayoría). A veces pierdo. Y aquí paz y allí gloria.

No me interesan los asuntos bélicos. Y, sin embargo, otro de mis juegos favoritos es el Risk. Con él satisfago las ansias conquistadoras de mi subconsciente. A veces gano. A veces pierdo. Siempre me divierto.

Hay un juego de ordenador que me fascina. Se llama Trópico. En él hago el papel de un dictador de una isla cualquiera. Ser dictador no es fácil. El pueblo tiene que estar más o menos contento. O se te revolucionan. Y mira que el pueblo es diverso: hay facciones religiosas, ecologistas, intelectuales, militaristas… y todos tienen que vivir en la isla más o menos a gusto.

No siempre las cosas van como uno quiere. No puede uno quedarse toda la pasta. Hay que repartir, invertir, gastar en cosas que la gente quiere: poner bares, hacer fiestas, limpiar, crear vivienda, crear industria, escuelas, universidad, riqueza, conseguir que vengan turistas. También conviene que haya periódicos, radio, televisión… se pueden manipular, si. Pero no todo el pueblo es tonto. Termina pasando factura.

Se puede manipular. Se puede jugar “sucio”. Pero eso tiene un coste. A veces muy alto. Es la vida.

Si todo va bien, te jubilas triunfante. Si no, te despachan en unas elecciones que tienes que hacer cada cierto tiempo (no porque te guste sino porque la opinión internacional cuenta mucho)… o bien se sublevan las masas y te jubilan antes de tiempo.

Es divertido.

La vida es así. Tiene que ser divertida. Y tienes que dar rienda suelta al sentido del humor. Si te falta el sentido lúdico o el sentido del humor… la vida se convierte en un galimatías absolutamente insatisfactorio.

La máxima aspiración en la vida es poder, un día, dejarla en paz. Para ello tienes que estar en paz contigo mismo y con el resto del mundo. Es un estado interior.

Cuando observo que pretendemos llenar el vacío de la insatisfacción a base de logros externos, de ambiciones huecas, de acumulación material, de acopio de poder… veo que nadie de los que así entienden la vida podrá dejarla, un día, en paz.

La vida es juego. Y tiene sentido del humor. Es lo que hay. Lo tomas o lo dejas.

Lo que llamamos vida real también es un juego. A veces las cosas salen como uno desea. A veces no. Pero siempre tiene que ser divertida. Fuera de esto, lo demás, es más o menos irrelevante.