Con cierta tristeza he tenido que decir adios al servidor alimentado con energía solar que durante unos cuantos años hizo posible este blog. No voy a entrar en detalles escabrosos pero dejémoslo en un simple: “murió, aunque nos hizo felices mientras existió”.
La vida sigue… así que tras un arduo trabajo he conseguido resucitar este blog y otras cosas que vivían en aquel viejo servidor.
Con el tiempo volveré a considerar la energía solar. Pero, por ahora, disfrutemos lo que hay.
El día pudo haberse desenvuelto de una manera muy distinta. Estuve a punto de caer, cual pardillo vulgaris, en un conocido mesón de cuyo nombre no voy a acordarme ahora, reiniciado el día 24 con “nueva gerencia” y del que tuve el feliz impulso de escaparme a tiempo.
Dispuesto a dejar que el destino me hiciese un regalo me perdí por esas carreteras de dios y terminé parando en Cambre.
El Restaurante Anduriña no es nuevo, ni mucho menos, pues más de 30 años de feliz travesía le adornan ya. Pero hete aquí que fue el descubrimiento de un San Salvador para mi.
La experiencia fue excelente y altamente recomendable.
Una carta bastante enxebre y no demasiado extensa (como debe ser). Una carta de vinos suficiente. Un trato amable. Ambiente familiar. Una comida casera donde las haya. Unos postres magníficos y bien presentados. Precios bastante populares. ¿Qué más se puede pedir?
Seguro que a alguna de las personas que paran por aquí le trae algunos buenos recuerdos este video. Otros, simplemente flipareis sabiendo que hace tiempo el transporte público en A Coruña era eléctrico. Incluso había una linea que llegaba hasta Carballo.